Cada estación del año ofrece alimentos que están en su mejor momento de cosecha. Consumirlos no solo es una buena decisión nutricional, también es más económico y sustentable. En otoño e invierno, varios productos de estación destacan por su aporte a la alimentación cotidiana.
Zapallo
Es uno de los más versátiles. Aporta betacarotenos, fibra y vitaminas del grupo B. Puede prepararse al horno, en puré, en sopas o como relleno para tartas. Su sabor combina bien con especias como el jengibre, la nuez moscada o el comino.
Mandarina y naranja
Son frutas características de esta época. Su contenido de vitamina C las convierte en aliadas durante los meses más fríos. Una mandarina a media mañana o una naranja al desayuno son formas simples de sumar frutas a la rutina.
Batata
Un clásico del invierno argentino. Se puede consumir asada, en puré o como acompañamiento de carnes y guisos. Aporta hidratos de carbono de buena calidad y fibra.
Hojas verdes
Acelga, espinaca y rúcula están disponibles todo el año, pero son especialmente económicas en esta temporada. Pueden incorporarse en tartas, tortillas, salteados o como base de ensaladas tibias.
Alimentos fermentados
El kéfir y otros fermentados están ganando lugar en la mesa argentina. Aportan microorganismos beneficiosos para la flora intestinal. Se pueden conseguir en dietéticas, supermercados o prepararse en casa.
Una decisión simple y económica
Sumar alimentos de estación no requiere un cambio radical en los hábitos. Basta con prestar atención a lo que ofrece la verdulería del barrio en cada momento del año. Comprar productos de temporada suele ser entre un treinta y un cincuenta por ciento más económico que productos fuera de estación.
Una alimentación variada, basada en lo que ofrece cada estación, sigue siendo una de las recomendaciones más sólidas en nutrición.




